Técnicas para un buen masaje

Una buena técnica de masajes es fundamental a la hora de entregarnos a esta importante tarea, ya que no todas las maneras tienen el mismo objetivo ni tampoco el modo es el mismo, por lo que está de más aprender en que consiste cada una de las maneras en las que podemos recibir un masaje. Técnicas para un buen masaje

El propósito de los masajes está orientado a conseguir una recuperación y rehabilitación muscular en principio, y también una recuperación y rehabilitación física de los procesos patológicos o en caso de lesiones. Por lo tanto, el masaje, así no sea un propósito per se, termina convertido en un acto terapéutico, ya que a través de la relajación y el bienestar que induce, ayuda a recuperar y a mantener un estado de salud equilibrado.

Para aplicar un masaje es fundamental que haya un conocimiento de la anatomía y la fisiología humana, así como de las contraindicaciones que le permitirán al masajista profesional o al fisioterapeuta, tener un panorama completo de las posibilidades en cada paciente. En caso de enfermedades se aconseja al masajista trabajar en coordinación con el médico con el fin de seguir las indicaciones médicas y así, prevenir las posibles lesiones o daños.

Es importante que el fisioterapeuta o el masajista profesional, tenga una cierta sensibilidad que le permita a partir de una observación y de la percepción que tenga en el momento, hacer un diagnóstico rápido que le ayude a definir el estado de ánimo del paciente, el carácter y la posible manera de actuar de la persona, así como una evaluación de la naturaleza de las circunstancias y los ambientes que lo rodean, con el fin de que de antemano y de acuerdo a lo observado y lo percibido, pueda comportarse de la manera más respetuosa y apropiada posible, entendiendo que no todas las personas pueden tener un apertura similar a los masajes. Esta cualidad de la sensibilidad es quizás, tan importante y fundamental como la técnica, ya que incluso a partir de esa sensibilidad podrá regular el contacto y el ritmo de las acciones, así como la presión, la velocidad y el tiempo. Todo unido seguramente les ayudará al masajista y al paciente.

Aunar los beneficios de las técnicas manuales con la sensibilidad, le asegurará obtener un efecto relajante o tonificante, pero en todo caso, de equilibrio sobre el sistema nervioso de la persona. Además escuchar y ser consciente de que está llevando a cabo un acto terapéutico, será de gran utilidad como ayuda para el paciente, que le ayudará a combatir los estados de estrés o de cansancio o agotamiento extremo.

En cuanto al acto manual propiamente dicho, el masaje es una acción que se aplica por una manipulación manual de los tejidos blandos, como la piel, como el tejido muscular y conjuntivo o el tejido conectivo, con el fin de amplia el funcionamiento de ellos, promover la circulación y el relajamiento, que redundará en un evidente estado de bienestar. El masaje además es un medio ideal para sanar contracturas, tensiones musculares y para favorecer los procesos metabólicos.