Talasoterapía

La talasoterapia es una muy sofisticada técnica que se especializa en hacer uso de elementos procedentes del mar para ayudar a la curación de dolencias, siendo una de las técnicas más efectivas que hay en la actualidad. Talasoterapía

La talasoterapia es una antigua técnica en la que se emplean elementos procedentes del mar, para la curación de dolencias ya existentes, para la prevención de enfermedades y también para realizar tratamientos de belleza. Su nombre se deriva del griego thalasa, que significa mar y terapia que es un proceso de curación y control médico. Se define como el tratamiento de hidroterapia por medio de agua de mar con aplicaciones de lodos, arenas, algas y limos extraídos del fondo del mar. 

Es un método natural no invasivo con el organismo, por lo que se ha convertido en una de las posibilidades que ofrecen los lugares, que prestan servicios para descansar y recuperarse, ya sean los spa, los balnearios o sencillamente los centros dedicados al turismo de salud y estética.

El agua que se utiliza debe ser recogida mínimo a 1000 metros de la orilla, depurada a través de rayos ultravioleta y posteriormente esterilizada con el propósito de garantizar la ausencia de gérmenes y bacterias, lo que permitirá tratamientos terapéuticos seguros. 

La temperatura del agua debe estar en 36° C, que facilita la absorción de minerales benéficos y necesarios para la salud, a través de la piel y que el ser humano va perdiendo en su organismo, ya sea por una enfermedad o simplemente por el estrés de la vida diaria. Estos hidromasajes se aplican en piscinas que simulan el movimiento de las olas el mar, que produce un efecto relajante en el cuerpo. 

Otra modalidad que se consigue es el recubrimiento del cuerpo con algas liofilizadas, cataplasmas de barro e inmersiones en agua de mar con aplicación de chorros subacuáticos a presión y con un efecto masajeador y por supuesto, baños de agua de mar con burbujas.

Esta técnica de la talasoterapia es recomendada para mejorar afecciones musculares, reumáticas, dermatológicas, metabólicas, nerviosas, cardíacas, así como infecciones y estados de fatiga y agotamiento. Es muy benéfico también para los trastornos ocasionados por la acumulación de grasa en personas con obesidad y celulitis.

El agua de mar es rica en potasio, azufre y calcio, que ayudan a mantener el ritmo de las frecuencias cardíacas y el tono muscular y sirve para combatir el reumatismo. Como también estas aguas son ricas en yodo y magnesio que se hallan en el fondo del lecho marino, producen alivio en los tratamientos de la tiroides, además de ser aguas con propiedades desinfectantes y antioxidantes, mientras refuerzan el sistema inmunológico del organismo.

Cuando se empieza el tratamiento con este tipo de terapias, solo se sienten las consecuencias después del tercer día, que es cuando el cuerpo empieza a eliminar las toxinas acumuladas y hay una sensación de cansancio, que desaparecerá al completar el tratamiento que puede durar hasta seis días: los expertos aseguran que los beneficios logrados podrán prolongarse de seis a doce meses.