Sueños y Pesadillas en los niños

Todos los seres humanos cuentan con la capacidad de soñar, pero dentro de las creencias populares soñar mucho no se presenta como algo conveniente para el descanso, ya que dicen que después de una noche así la persona siente no haber descansado, pero la ciencia se permite afirma lo contrario. Sueños y Pesadillas en los niños

La capacidad de soñar la tienen todos los seres humanos, pero dentro de las creencias populares se dice que soñar mucho no es conveniente, ya que causa la sensación de no haber descansado, cuando la realidad es exactamente lo contrario, según afirma el Dr. Reyes Haro Valencia, director de la Clínica de trastornos del sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, en Ciudad de México.

Cuando el cuerpo alcanza la absoluta relajación, se ha logrado llegar a la etapa más profunda y es entonces que se producen las ensoñaciones, al punto en que se genera lo que se conoce como parálisis del sueño, que se da cuando no hay tono muscular y al cuerpo le es imposible moverse, afirma el especialista.

Pero el estado de conciencia está en alerta, está activo, por lo que se puede despertar de manera parcial, aun cuando sin que se puedan abrir los ojos, mientras se pueden presentar alucinaciones o experiencias muy vívidas al inicio del sueño, que dan la sensación real de que algo o alguien está presente, puesto que estas sensaciones pueden ser de carácter táctil, motor o auditivo. 

Los motivos más comunes son monstruos, seres extraterrestres, sensación de ahorcamiento, presión en el pecho, percepción de luces de colores, sonidos y voces y desplazamientos por persecución.

Las pesadillas son experiencias de terror lejanas a la realidad, produciendo sensación de extrañeza, de lo inexplicable que incluso pueden causar miedo de volver a soñar. Generándose una resistencia a dejarse caer en el sueño. Sin embargo, el sueño es el descanso ideal no solamente porque repone las energías gastadas durante el día, sino porque facilita procesos fundamentales para el ser humano en cuanto a recuerdos y memoria.

Es claro que mientras que dormimos no tenemos conciencia del mundo que nos rodea, pero si lo hacemos de manera diferente durante el sueño. Pero el contenido de los sueños está determinado por lo que somos y definido por una serie de factores que son impresiones personales, tales como una preocupación a la que no se le ve una solución posible ni alcanzable, acontecimientos que dejaron una fuerte impresión pero que ya sucedieron, o situaciones que no han acontecido, pero que se anhelan de manera vehemente. 

Estos contenidos que son desagradables, que provocan ansiedad y en algunos casos angustias tan poderosas que pueden producir modificaciones corporales, como la aceleración del ritmo cardíaco y una sudoración excesiva, que llegan incluso a despertar a la persona, es lo que llamamos pesadillas.