Sofás "desmayos"

Un sofá desmayó es un viejo sillón que se ha utilizado desde hace varios siglos y el cual cuenta con un diseño muy particular, pero con la tendencia moderna de rescatar elementos pasados se vuelto a poner de moda y está en la mayoría de casas de diseño importantes del mundo. Sofás

Estos muebles surgieron en el siglo XIX, momento en que fueron muy populares, sobre todo entre las mujeres. El término se derivó del uso que tuvieron, ya que en la época era común que las mujeres sufrieran desmayos, pero este a su vez, se origina por la necesidad de crear un mueble que ayudara en este tipo de situaciones.

Alrededor del tema de los desmayos recurrentes de las mujeres en esa época, se han esgrimido algunas teorías, en las que sobresale la visión masculina sobre la costumbre femenina en ese tiempo de desmayarse. Pero quizás una de las teorías que ha subsistido para el predominio de los sofás de desmayo, es que las mujeres se desmayaban en realidad, como consecuencia del uso de sus corsés de manera muy estrecha, lo que restringía el flujo sanguíneo. Sin embargo, resulta poco probable ya que las imágenes que se conservan de la época, muestra a las mujeres montando a caballo o jugando al tenis, pero básicamente llevando a cabo actividades muy vigorosas con sus corsés, sin que tuvieran mayores dificultades. 

Incluso muchas décadas después, ya a finales del siglo XX con el surgimiento de la cultura gótica y Steampunk las mujeres aficionadas a ir a bailar a discotecas con sus corsés para aparentar una apariencia perfecta, podían durar horas bailando y sudando en un ambiente caluroso e incluso con una ventilación insuficiente, sin que jamás se conociera de desmayos, por lo que esta teoría resulta poco probable.

Otra de las teorías, un poco menos analítica, pero que se difundió ampliamente y se dio como cierta en muchos círculos, es que las mujeres sufrían de histeria femenina. Estos desórdenes de carácter emocional, comúnmente se acostumbraba tratarlos con visitas domiciliarias en las que el médico  aplicaba un masaje manual cerca de la pelvis y en caso de que no estuviera disponible el médico, el masaje podía aplicarlo una partera.

Como se consideraba indispensable que los tratamientos fueron constantes, por lo menos semanalmente y estos demoraban varias horas, se diseñó un mobiliario especializado que permitiera el máximo confort mientras se llevaba a cabo el procedimiento. Aun cuando no hay seguridad de ninguna de las dos teorías, es muy probable la de haber sido concebidos como una necesidad para los tratamientos en los hogares, porque posteriormente llegaron a crearse salas de sofás desmayo, en las que se ofrecía toda la privacidad para el procedimiento del masaje femenino.

Un sofá desmayo es un sofá con el espaldar tradicional de cualquier sofá, alto y firme, pero a diferencia de los comunes, una de las partes laterales está levantada tanto como el espaldar. El modelo más común, tenía el lateral levantado y una parte del costado opuesto al espaldar, creando una especie de resguardo íntimo para la paciente.