Recomendaciones para un buen dormir

Existe para los ancianos algunas recomendaciones, que como en el caso de los niños o de los bebés favorecen y propician un buen descanso, contribuyendo de esta manera a la obtención del merecido y necesario descanso. Recomendaciones para un buen dormir

Existe para los ancianos algunas recomendaciones, que como en el caso de los niños o de los bebés favorecen y propician un buen descanso, contribuyendo de esta manera a la obtención del merecido y necesario descanso. Las más comunes son las que se describen a continuación:

  • Ir a la cama cuando se esté adormeciendo, en lugar de quedarse sentado medio dormido en una posición inadecuada, que pueda resultar en un posterior dolor por ella.
  • Mantener un plan regular a las horas de acostarse y levantarse, con una rigurosidad similar a la que se tiene con los bebés. Las personas mayores requieren de unos horarios básicos para su salud y tranquilidad.
  • Limitar las siestas, a menos que sean un hábito que forme parte del plan diario.
  • Usar técnicas de relajación para favorecer el sueño.
  • Levantarse si se es incapaz de dormir en 15 a 30 minutos después de ir a la cama, con el fin de no estresarse por la incapacidad de dormirse.
  • Utilizar ropa holgada y liviana para dormir.
  • Favorecer un ambiente libre de ruidos y escuchar música suave para enmascarar el ruido si es necesario. Algunas personas requieren de silencio para quedarse dormidas mientras otras prefieren ruido de fondo, como música suave o televisión o sencillamente el bullicio propio del hogar, lo que les genera tranquilidad y seguridad.
  • Utilizar luz tenue y mantener el camino hacia el sanitario libre de obstáculos. Algunas personas prefieren una habitación oscura y otras mantener una luz suave durante el sueño.
  • Mantener la temperatura ambiente preferida, tener mantas disponibles y medias cortas no ajustadas.
  • Revisar la medicación que se esté tomando por otras causas y preguntar al médico por posibles interacciones entre los medicamentos que puedan causar alteraciones en el sueño, cuando se presenten de manera recurrente.
  • Limitar el consumo de  alcohol,  cafeína, chocolate y  nicotina a partir del atardecer.
  • Consumir hidratos de carbono o leche con moderación antes de acostarse.
  • Disminuir el consumo de líquidos  dos a cuatro horas antes de acostarse.
  • Orinar antes de ir a la cama.
  • Elevar la parte superior de la cama y añadir almohadas adicionales si se prefiere para adoptar una posición anatómica y  cómoda.
  • Consumir analgésicos 30 minutos antes de  acostarse para disminuir dolores, si están indicados.
  • Aplicar el tratamiento para controlar los síntomas de enfermedades crónicas tal y como esta prescripto.
  • Utilizar sedantes o hipnóticos como último recurso, durante poco tiempo y sólo cuando están indicados por un médico.