Primeros pasos a favor del descanso dominical en la historia del trabajo

Los comienzos del siglo XX marcaron la la elaboración de las primeras leyes para proteger a los trabajadores, legislando en muchos lugares que se conocía como el descanso dominical, siendo de origen social, siendo la primera manera para reconocer el derecho al descanso dominical. Primeros pasos a favor del descanso dominical en la historia del trabajo

A principios del siglo XX con la elaboración y divulgación de las primeras leyes sobre el trabajo obrero, quedó consagrado el concepto del derecho al descanso, cercanas con la aparición de las primeras leyes de industriales que sin embargo tenían algunos antecedentes anteriores en los que ya se fijaba como un derecho, la regulación del descanso o reposo semanal. 

Se le conocía como el descanso dominical, por el carácter claramente confesional que tenía en la época. Las primeras normativas eran de carácter jurídico, pero no tenían carácter laboral sino eran más bien unas legislaciones sociales que reconocían el derecho al descanso dominical, mientras que las leyes con regulación sobre el trabajo obrero fueron aprobadas a principios del siglo XX. 

La diferencia fundamental es que las leyes conceptualizadas durante el siglo XIX, si bien eran jurídicas, tenían un perfil religioso en el que se concebía el derecho al descanso, como deber sagrado, que obedeciera a los mandatos impuestos por la Iglesia, más que como un derecho laboral en sí mismo, que consiste simplemente en el derecho al reposo de la actividad del trabajo y nada más.

En este nuevo sistema de organización del trabajo dependiente, se establece la nueva concepción del derecho al descanso dominical, cuya aplicación estaría regida en el marco jurídico por la máxima de la libertad de trabajo del empleado asalariado por cuenta ajena. Esto lleva a una mejora en las condiciones de trabajo para los empleados, que trae consecuencias favorables tanto en la salud, como en la higiene. Si bien  ese primer tercio del siglo XX se caracterizó por una fuerte represión obrera por parte de los poderes públicos del Estado, el período fue fuertemente influenciado por el fenómeno creciente de la industrialización y las ideologías liberales que aparecieron como contraposición a la explotación por parte de los patronos.

Durante la celebración de la Conferencia Internacional de Berlín, realizada en 1890, en donde España contó con un delegado, el administrativista Santamaría de Paredes, quien sería el encargado de redactar el Anteproyecto de ley, elaborado por la Comisión de Reformas Sociales que contemplaba la regulación del descanso dominical.

Sin embargo, anterior a la promulgación de la ley, en España, ya se reconocía el descanso dominical según consta en la Ley de 13 de junio de 1900 (Gaceta del 13) y el Real Decreto  de 27 de junio de 1903 (Gaceta del 27) en los que se regulaba el trabajo de las mujeres y los niños en los establecimientos indistriales o mercantiles con once horas diarias o sesenta y seis semanales. Estas leyes también contemplaban una serie de excpeciones para los menores de 13 y 17 años para los días dominicales y festivos.

Por lo que ante las exigencias sociales y políticas propias de la época, los poderes públicos se vieron en la necesidad de hacer una regulación sobre el descanso dominical.