Posición perfecta para el descanso de un niño

Hace algunas décadas la afirmación más común entre médicos y padres tenía que ver con que la posición más cómoda para el sueño de un niño, así como también la más segura era boca abajo, ya en esta posición existía menos riesgo de aspiración en caso de presentarse vómito o reflujo, así como también los sueños eran más tranquilos y la oxigenación mejor, pero después de varios casos de muerte súbita en esta posición la ciencia tuvo que replantearse esta afirmación. Posición perfecta para el descanso de un niño

Desde hace muchos años atrás se afirmaba que la posición más adecuada para dormir al bebé era boca abajo, ya que así existía menos riesgo de aspiración en caso de presentarse vómito o reflujo, además que era más cómoda, los sueños presentaban menor agitación y la oxigenación era óptima, sobre todo para los bebés prematuros; pero el incremento de los casos de muerte súbita en esa posición obligó a la ciencia médica a profundizar las investigaciones en ese sentido. 

Pero solo hasta 1992, la Academia Americana de Pediatría, hizo la recomendación que los recién nacidos sanos debían dormir en decúbito dorsal, que es boca arriba o en su defecto, debían dormir de lado. El 1994 el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, confirmó que la posición en decúbito dorsal o de costado durante el sueño de los lactantes era efectiva para reducir el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita. Pero también confirmaron que solo el 53% de los bebés de un de nacidos permanecían en una de estas posiciones, ya que por su propia inestabilidad la cambiaban y ese porcentaje va aumentando en la misma medida en que aumenta la edad del bebé.

Muchos estudios realizados dan unas recomendaciones para los padres, además de que insisten en que el bebé duerma boca arriba o de costado, sugiriendo que los pies del bebé deben tocar el borde inferior de la cuna y su cuerpo colocarlo cercano a uno de los costados de la cuna, con el fin de que reproduzca la sensación de protección que tenía dentro del vientre materno y lo acerque a ella. Otras recomendaciones adicionales:

  • Acostar al bebé en un colchón firme; una superficie blanda (sofás, almohadones o camas de agua) pueden facilitar la asfixia.
  • La cuna debe ser completamente firme y estable para que sea segura. Por ejemplo, el espacio entre cada uno de los barrotes no debe superar 5 centímetros, además de que éstos deben estar recubiertos con material acolchado.
  • No deje nada suelto en la cuna que sea esponjoso (como juguetes o almohadas) que puedan obstruir nariz o boca; tampoco los utilice para dormirlo.
  • Procure que haya un poco de ventilación en la habitación en donde duerme al bebé y a una temperatura agradable.
  • Mucha ropa o mantas pueden calentarlo demasiado. Nunca use bolsas de agua caliente o frazadas eléctricas, ni ponga al bebé cerca del radiador o  la calefacción.
  • Póngale ropa de dormir (pijama o mameluco) en lugar de usar una manta o frazada.
  • Si decide usar una manta, tape al bebé del pecho hacia abajo, pasando sus brazos por encima de ésta, y meta los bordes debajo del colchón.
  • No permita que fumen cerca del bebé; los bebés de madres o padres que fuman corren mucho más riesgo de morir de muerte súbita.
  • Si le da pecho al bebé en la cama, asegúrese de que duerma boca arriba y de que a usted no la venza el sueño, ya que puede asfixiarlo con su seno; los pediatras recomiendan hacer esta tarea sentada en un sillón.
  • Nunca ponga al bebé a dormir en una cama para adultos que esté puesta contra una pared.