Música y deporte

Para algunas disciplinas deportivas como los aeróbicos, el fitness, la acuaeróbica, el aerobiking, el kickboxing y para el levantamiento de pesas, el uso de una música adecuada es fundamental, aunque en apariencia no tiene nada de relajante, pero en complemento con el deporte es una actividad perfecta para descargar las presiones del día. Música y deporte

Es bien conocido que para los aeróbicos, el fitness, la acuaeróbica, el aerobiking, el kickboxing y para el levantamiento de pesas, es primordial el empleo de la música, ya que ella marca el ritmo de estímulo y motivación. Este tipo de prácticas deportivas son excelentes tanto para descargar tensiones, como para facilitar la liberación del estrés, la tristeza y la depresión, que por lo general, producen una sensación de pesadez en el ánimo de quien los padece. 

Como es obvio, no es cualquier música la que se adapta para estas prácticas deportivas, ya que el calentamiento, el entrenamiento profesional y el relajamiento incluso, se realizan con un ritmo distinto, puesto que está orientada a acompañar el ritmo de las frecuencias del corazón.

Hay quienes afirman que una buena parte del éxito de una clase de aeróbicos está concentrada en la música que se elija para la sesión, con la que efectivamente estimulará a los estudiantes o sencillamente los aburrirá. Así que esa elección es de vital importancia: la música. 

El instructor además de elegir la música, diseña una coreografía con movimientos que están acordes a esa música, cuya estructura se acondicione de manera apropiada a la música escogida, para lo cual es fundamental que identifique los elementos de la estructura de la música y los utilice para crear la coreografía.

Siempre se ha afirmado que las personas nacen con “oído musical”, pero en numerosos estudios se ha podido comprobar, que esta capacidad tan necesaria en un profesor de ciertas prácticas deportivas, se puede ir desarrollando con la práctica constante. Igual que una destreza se va adquiriendo con la constancia de la práctica, en el caso del oído musical es posible su crecimiento con el tiempo y la dedicación.

Así pues, como ya se ha explicado, la música representa ser un elemento ideal para acompañar las prácticas deportivas de ciertas disciplinas, ya que el sonido y el movimiento suelen ser conceptualmente hablando, criterios cercanos, equivalentes y más que nada, elementos complementarios. En consecuencia, acompañar los movimientos corporales con base a la estructura rítmica de la música, será de gran beneficio tanto para el entrenamiento en sí, como para asegurar que el gasto energético es el adecuado a las exigencias requeridas y al nivel que se persigue.

Debe tenerse en cuenta también, que la velocidad de la música indicará la velocidad de ejecución de los movimientos, por lo que la coreografía debe ser coherente con esto, para garantizar una adecuada y apropiada ejecución de las rutinas.