Los masajes relajantes

Los masajes relajantes son los más conocidos y populares en el mundo entero, siendo aplicados por profesionales en todas las latitudes del mundo, teniendo variaciones acorde a cada una de las escuelas, pero buscando como su nombre lo indica la relajación del individuo. Los masajes relajantes

Los masajes de carácter relajante, son los más conocidos y por supuesto, los que generalmente casi todas las personas solicitan. Aun cuando es claro que los masajes tocan puntos y terminaciones nerviosas que deben contemplarse, aún hay quienes dicen que una persona con mínimos conocimientos sobre masajes y un buen sentido común, estaría en condiciones de aplicarlos; sin embargo, lo recomendable es que sea aplicado por un profesional que hay sido entrenado para eso, lo que evita cualquier posibilidad de lesiones o contracturas.

Son los más conocidos y solicitados porque son ideales para desatar los “nudos” que se forman por tensiones, generalmente en la espalda, en el músculo trapecio, en los erectores de la columna vertebral y la musculatura masticadora. 

La fácil localización de las áreas de tensión, hace que rápidamente se sientan sus benéficos efectos, ya que es relativamente sencillo actuar sobre los puntos indicados por la persona, permitiendo que se descargue la tensión acumulada, ejerciendo una presión firme y  progresiva, desplegada muy lentamente. Esta técnica trae como consecuencia un estado de relajación, que provoca la disminución del tono muscular, por medio de un contacto no agresivo. 

Es aconsejable que la persona que aplique el masaje se encuentre en un estado sereno y tranquilo, con lo que además influirá muy positivamente en los resultados finales del masaje, logrando el objetivo inicial de producir un alivio a la tensión,  además de  poder trasmitir un estado de tranquilidad a la persona que recibe el masaje. Cabe recordar, que como todo contacto físico, el masaje relajante como se trata de un masaje sensitivo, produce una muy buena estimulación física y energética a quien lo recibe.

Se dice que le origen de la palabra viene de Grecia, por  Hipócrates de Cos, (460-380 A.C.), quien utilizaba el término anatripsís, que equivale a frote. Luego evolucionó a  masso, que significa amasar o dar masaje y mucho más adelante se tradujo al latín con el vocablo frictio, cuya significación es frote o fricción. La conjugación de estos dos vocablos relacionados en la acción del masaje derivó en la palabra que conocemos hoy en día, pero no hay certeza absoluta de estos orígenes.

Es importante tener en cuenta que los masajes relajantes no se realizan como parte de las prácticas deportivas ni para tratamientos de dolores musculares crónicos o severos, sino que están hechos para generar un estado de relajación, descanso y tranquilidad a quien los recibe. Más están contemplados como paliativos para contrarrestar los efectos producidos por el estrés de la vida moderna. Pero además de sus efectos relajantes que propician un buen descanso, ayudan igualmente a mejorar la circulación, son calmantes naturales de los nervios y ayudan a descansar la mente.

Se puede hacer sesiones de masajes relajantes ayudándose con aceites especiales para favorecer el paso de las manos por la piel y es ideal si hay música relajante como fondo musical.