Lomi-Lomi, el masaje hawaiano

El masaje Lomi-Lomi proviene de Hawai y es una milenaria técnica de masajes la cual está fundamentada en las tradiciones de la filosofía Huna de los antiguos sanadores hawaianos que trataban el cuerpo y la mente así como también la búsqueda de la relajación. Lomi-Lomi, el masaje hawaiano

El masaje Lomi-Lomi tiene su origen en la isla de Hawai en las tradiciones de la filosofía Huna de los antiguos sanadores hawaianos que trataban el cuerpo y la mente  y además de ser una práctica relajante, está enmarcada en unos principios que los habitantes de la isla y los conocedores de sus tradiciones los consideran sagrados.

Se trata de una técnica por medio de la cual se va recorriendo todo el cuerpo con los antebrazos, brazos y palmas de las manos al ritmo de una música autóctona de la isla que se escucha como fondo musical. Es recomendada para aliviar las tensiones y las contracturas musculares, armonizando el cuerpo y la mente al mismo tiempo. Este tradicional masaje combina las técnicas de un terapeuta, realizado en gran parte del trabajo con los antebrazos, ayudándose con la gemoterapia y la aromaterapia 

Con sus antebrazos el terapeuta crea ondas expansivas por el cuerpo que producen sensaciones relajantes y vigorizantes. Es una terapia que tiene como propósito generar una armonización del ser humano a un mismo tiempo en los niveles físico, emocional, mental y espiritual, logrando una intensa sensación de descanso y relajación.

Por medio de la gemoterapia con piedras calientes que se colocan en zonas energéticas y reflexógenas del cuerpo, más el masaje aplicado con aceite de coco, hacen que quien disfrute de esta experiencia lo haga sentirse próximo a una sensación edénica. Es recomendado para prevenir la tensión corporal, eliminando el estrés de la vida moderna, así como la depresión, estimulando la circulación linfática, armonizando el tono muscular y movilizando las articulaciones.

El Lomi-Lomi es una de las formas más profundas que existen para masajear el cuerpo y su objetivo, es obtener un estado armónico total, trabajando todos los músculos y facilitando el paso de los fluidos energéticos. Se inicia con unos ejercicios de respiración y haciendo un cuestionario para determinar el tipo de energía que rodea al paciente. La clave de este masaje está en actuar al mismo tiempo sobre zonas distantes del cuerpo, ya que al cerebro le es difícil concentrarse en dos áreas diferentes, dejándose  llevar por un balanceo rítmico.

Como se había mencionado anteriormente, esta técnica está enmarcada en diez principios sagrados, que dan pautas para el terapeuta, para su comportamiento moral y ético para acercarse al otro ser con apertura mental y de corazón que le permitan tener consideración y respeto por ese otro ser, a quien se le considera sagrado, no desde la visión religiosa, sino desde la mirada respetuoso del equilibrio natural.