La importancia de dormir bien

Es muy importante tanto dormir bien así como también la cantidad de horas que le destinamos al dormir, y es que mientras dormimos nuestro cuerpo y nuestra mente se regeneran, se recargan de energía y recobran el equilibrio después del desgaste de una jornada diaria de trabajo. La importancia de dormir bien

Dormir bien y el tiempo suficiente no es un juego de niños y tampoco se trata de costumbres anticuadas y sin sentido; en realidad, el sueño y la dedicación de un tiempo necesario para esta actividad tan vital para los seres humanos es fundamental. En la noche mientras estamos durmiendo, nuestro cuerpo y nuestra mente se regeneran, se recargan de energía y recobran el equilibrio después del desgaste de una jornada diaria de trabajo. 

Cuando no hay el tiempo suficiente y la calidad del tiempo para el descanso del sueño, de hecho se produce alteraciones como son una propensión a una mayor irritabilidad, falta de concentración, dificultad para memorizar o para traer recuerdos útiles y precisos en un momento dado y en casos muy agudos puede presentarse un sentimiento de depresión. Pero estas, son solo algunas de las consecuencias que pueden presentarse, en realidad son muchas más.

El sueño tiene dos etapas: la REM, que es el tiempo de la actividad onírica y la NO REM; en esta última etapa, de hecho hay cuatro fases que van de menor a mayor profundidad del sueño. Mientras estamos durmiendo, de hecho se pasa paulatinamente de la fase uno a la fase cuatro y luego se regresa a la fase dos y se llega al sueño REM nuevamente con ciclos de sueño que van de 90 a 120 minutos. 

Estos ciclos se repiten durante toda la noche, pero a medida que va pasando el tiempo, se extiende la fase REM y se acorta el tiempo del sueño profundo. Por eso, cuando una persona se encuentra en las fases tres o cuatro y su sueño es muy profundo, cuesta mucho esfuerzo despertarnos y si por alguna razón nos despiertan, es probable que tengamos la sensación de no tener idea de cómo debemos reaccionar. 

Pero lo más importante es tener claridad suficiente que en cualquiera de las fases en las que nos encontremos, nuestro cerebro no detiene su actividad, ni siquiera mientras estamos durmiendo, ya que de hecho, es por la noche, durante el tiempo de descanso, cuando la actividad del cerebro se torna más intensa.

Si bien no hay comprobaciones científicas que puedan corroborar de manera inequívoca lo que verdaderamente sucede mientras estamos durmiendo, si se conoce que cada fase del sueño está relacionada con algún mecanismo de recuperación. 

De tal suerte que durante las fases tres y cuatro, se realiza la recuperación física como tal, mientras que la etapa REM está orientada a la función cognitiva, como son los procesos de aprendizaje, de la memoria y de la concentración, lo cual querría decir que en esta etapa del sueño se consolida todo lo aprendido durante el día. Los refranes populares, como los que afirman que lección dormida, lección aprendida o la más conocida de “consultar con la almohada” proyectan luz sobre los orígenes de los mismos.