Historia del colchón hasta nuestros días

En la Edad Media se realizan uno de los principales cambios en los colchones, ya que si bien el relleno era el mismo que en épocas más antiguas, usando como por ejemplo relleno de telas, plumas, lana, paja, algodón, cerdas equinas, zacate entre otros, se comenzó a coser en el centro del colchón por medio de hilos cruzados que impedían que el relleno pasará de un extremo a otro. Historia del colchón hasta nuestros días

Ya en la Edad Media se llega a un cambio importante en la búsqueda de mejorar la comodidad de los colchones, ya que el relleno de telas, plumas, lana, paja, algodón, cerdas equinas, zacate y de más materiales usados, se movían dentro del mismo colchón, produciendo bolas del mismo relleno, así que para evitar esto, se empezó a coser en el centro del colchón por medio de hilos cruzados que impedían que el relleno pasara de un extremo a otro.

 Como estos hilos finalmente terminaban por cortar las telas del colchón, se cambió el procedimiento cosiendo en el interior de cada una de las tapas de tela que forman el colchón, unos tramos de la misma tela de dos centímetros de ancho por quince de largo, que al ir rellenando sección por sección, se anudaban a las de la tapa de arriba contra las de la tapa de abajo en el interior, logrando con este procedimiento una mayor duración del colchón. 

Sin embargo, aun con esto, el colchón era muy flojo en los costados, entonces se empezó a coser parte del material de relleno a la tela en las aristas del colchón, con lo que se evitaba el desplazamiento de los bordes. Para facilitar su elaboración, se reemplazó este tipo de basteado, por el sistema de bastas de cordón, que atraviesan el colchón de lado a lado cada veinte centímetros o un poco más, colocando en el borde de la basta o puntada una porción de algodón o de mota de lana.

Es durante el Renacimiento que las camas como mueble cobra una importancia estética por considerarla un elemento decorativo, cuidando su estética, cubriéndola de tela sofisticadas como seda o terciopelo y bordándolas con motivos propios de la familia. Hacia finales del siglo XVI, el relleno que seguía siendo tan rudimentario como antes, se empezó a colocar sobre una especie de somier que se hacían en mimbre o con cuero.

El siglo XVIII los colchones se rellenaban de lana o algodón y se mantendrán de esta forma hasta el siglo XX. A veces se rellenaban con fibra de coco o pelo de caballo, pero esto era menos común.

Solo a finales del siglo XIX se introducen los muelles, pero se ponían entre el colchón y el soporte y no dentro del colchón, pero la presión del muelle era molesta.

Ya en  el siglo XX, en la década de los años 30 se empiezan a hacer colchones con los muelles por dentro, metidos en bolsas de tela. Pero será hasta los años 50 donde se dan los cambios más significativos, por el desarrollo del material de espuma que hace la NASA, y más tarde sería la espuma con memoria que es lo que se conoce como viscoelástica que se comercializó en los 90 y que tuvo mucho éxito.

  • Nata !

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