Historia del colchón hasta el Imperio Romano

Desde épocas muy antiguas el hombre a buscado mejorar la comodidad a la hora de descansar, por lo que desde los tiempos de período Neolítico los habitantes de la tierra buscaban lugares mullidos para poder dormir, en los primeros días los habitantes de la tierra recolectaban hierba y hojas, hasta que más adelante comenzaron a usar otro tipo de rellenos como plumas de aves, para buscar mayor comodidad. Historia del colchón hasta el Imperio Romano

El descanso a través de un buen dormir siempre ha sido importante para el ser humano, así que desde los tiempos de período Neolítico los habitantes de la tierra buscaban lugares mullidos para poder hacerlo. Para ello, recolectaban hierba y hojas y más adelante usaron plumas de aves para darle mayor suavidad, con el inconveniente que no permanecían estables por la acción del viento, lo que no le pasaba a la hierba y siempre buscando mejorar las condiciones para el dormir, este lecho de hierbas, fue cubierto con las pieles de animales, con el fin de tener calor y suavidad, al mismo tiempo que les servía como aislante del frío del suelo. 

En su época, por las arduas jornadas en busca de alimentos y en la defensa de animales predadores, el descanso era de vital importancia para reponer fuerzas,

Hace ya más de 4000 años, en Egipto ya se tuvieron los primeros indicios de camas que consistían en una elegante armazón que por debajo tenía un entretejido de correas que permitían sostener el colchón, como tal.

El colchón usado en Babilonia y Asiria, se conoce por loss relieves esculpidos en piedra en los muros de los palacios, hoy en ruinas y que deja ver su similitud con el colchón egipcio que estaba formado por un saco de piel relleno de plumas de cisne o de pato silvestre.

Mientras que los relieves griegos del siglo VI a.C., dejan ver colchones similares a los asirios, pero ya con armoniosas proporciones y mayor ligereza y comodidad. Ya en ese momento se tiene un colchón de forma rectangular, relleno de plumas y forrado por telas decoradas que ya eran hilvanadas.

Los primeros colchones de agua, fueron hechos en Persia que consistían en pieles de cabra rellenas de agua. Muchísimo tiempo después, ya en el siglo XX, por la década de los años 60, en Estados Unidos se popularizaron los colchones de agua, pero no lograron el éxito que los fabricantes esperaban en su momento.

Durante el Imperio Romano se imitó el estilo griego en los colchones, pero en cambio extremaron la decoración de las telas con las que estaban elaborados. Introdujeron además como material de relleno la lana, que también en el siglo XX tuvo gran aceptación. El relleno con plumas de aves que resultaba mucho más costoso, no era usado sino por las familias más ricas, por su dificultad para conseguirlas y el costo que tenían.