El sueño REM

El ser humano a lo largo de su sueño recorre diferentes etapas fundamentales para poder hacer que el descanso sea el adecuado, por lo que una que logremos la Etapa IV de las fases del sueño y que se han sucedido sistemáticamente una tras otra, que corresponde a la primera gran fase del sueño, hace su aparición lo que se conoce como el sueño REM. El sueño REM

Una vez que el ser humano ha alcanzado la Etapa IV de las fases del sueño y que se han sucedido sistemáticamente una tras otra, que corresponde a la primera gran fase del sueño, hace su aparición lo que se conoce como el sueño REM. Es en esta etapa justamente en que se dan los sueños típicos, los que presentan una forma de narración no de relato. Una de las características de esta fase es que el tono muscular es completamente nulo, cuyo propósito es generar una protección a nuestro cuerpo de posibles lesiones si se intentara mover el cuerpo como reacción natural y lógica a la narración de los sueños.

La multiplicidad de cambios que se ocasionan en esta fase, ha hecho sugerir a los científicos y estudiosos del sueño, que es esta etapa la que es esencial para el aprendizaje y la reorganización neuronal, puesto que estos disminuyen a medida que las personas nos vamos haciendo mayores.

Ahora bien, estos ciclos no se llevan a cabo una sola vez durante la noche, sino que se repiten  cíclicamente durante toda la noche. Se ha calculado que en un tiempo aproximado de sueño de siete a ocho horas, se suceden entre cuatro y seis veces, con una duración cercana a los noventa minutos.  Mientras que el sueño no REM se da en el primer tercio de las horas de descanso, el sueño REM alcanza su mayor intensidad durante el último tercio de la noche.

Las diferentes etapas y su correcta sucesión sistemática se consideran indispensables no solo para el estudio del proceso químico, muscular y psíquico que llevan a cabo los científicos que analizan el sueño como proceso del organismo, sino esencial y fundamental para alcanzar un correcto descanso, para que de una manera progresiva y pausada, nuestra actividad física y psíquica vayan disminuyendo muy poco a poco y también regresando a nuestra propia realidad, poco a poco, una vez que nos despertamos. 

Cualquier alteración producida en cada una de las fases, ocasiona diferentes problemas en el proceso del sueño, provocando a su vez,  cambios en el proceso mismo y probablemente una gran somnolencia durante el día, con la obvia, disminución de las facultades plenas para el ser humano.