El insomnio en los ancianos

El insomnio es un padecimiento muy frecuente en todas las personas, pero en los ancianos suele ser muy frecuente, por lo que debemos estar alerta para ayudarlos a prevenir cualquier tipo de trastorno del sueño, así como también poder resolverlo en el caso de presentarlos. El insomnio en los ancianos

La población en general presenta el trastorno de sueño más frecuente en todo el mundo: el insomnio. Puede que lo presente muy ocasionalmente, otras personas en muy escasas ocasiones, mientras hay otra población a quienes los aqueja esta afección de manera recurrente, pero definitivamente son muy pocas las personas que pueden afirmar que nunca han sufrido de este mal. 

El insomnio es la dificultad constante para conciliar el sueño o para mantener el sueño, presentando despertares prematuros o tiempos de descanso muy poco reparadores, a pesar de que se sigan las recomendaciones y las condiciones del entorno sean favorables para ello.

Pero el insomnio clínicamente diagnosticado, requiere que el individuo de manera manifieste presente algunos de los siguientes síntomas:

  • Fatiga o sensación de malestar general.
  • Dificultad para la atención, concentración o memoria.
  • Cambios en el rendimiento social o laboral.
  • Alteraciones de carácter, somnolencia y disminución de la energía, motivación o iniciativa.
  • Propensión a cometer errores en el trabajo, conducción de vehículos u operación de maquinaria.
  • Tensión muscular o dolor de cabeza, así como preocupaciones, obsesiones o miedos en relación con el sueño.

En la tercera edad de todas maneras se presentan múltiples alteraciones, ya sean fisiológicas o psicológicas, ante la disminución de la actividad física y mental, por lo que puede verse con frecuencia, ancianos que se quejan de insomnio sencillamente porque su patrón de sueño se ha modificado, de tal suerte que puede suceder que la persona se acueste a dormir a las 9 de la noche y se despierte a las 3 o 4 de la madrugada, sin saber qué hacer; sin embargo, este patrón no necesariamente indica que exista algún problema médico, sino únicamente que la cantidad de horas que duerme un anciano va disminuyendo con la edad. 

También las alteraciones del patrón de sueño pueden ser consecuencia de una enfermedad crónica, de mucho tiempo, que ocasiona dificultad tener un descanso reparador, ya que como se dice popularmente “a buena salud, buen dormir”, lo que es poco usual en la tercera edad.

Pero el insomnio es sin duda una de las alteraciones en la salud, que más inconvenientes genera en quienes lo padecen, llegando a ocasionar situaciones incapacitantes, lo cual se confirma teniendo en cuenta que es la segunda causa de mayor consulta médica en el mundo, tanto en pacientes de la tercera edad, geriátricos, como en general por los adultos.