El descanso perfecto para los niños

Para los niños su descanso más importante pasa necesariamente por el sueño, el buen dormir les permite reponer energías para una nueva jornada, pero para esto debemos aprender todas las razones y la importancia en particular del sueño en los más pequeños en donde su descanso garantiza desde el funcionamiento físico, hasta su equilibrio emocional. El descanso perfecto para los niños

El descanso más importante para los niños es sin lugar a dudas, el sueño, ya que a través de este tiempo, repone energías, genera muchas hormonas necesarias para el organismo y revitaliza procesos relacionados con la inteligencia y la memoria, actividades todas que se van dando gradualmente mientras pasan las diferentes etapas del sueño. Por eso, quitarle horas de un sueño, a cualquiera lo afecta, pero en un niño es más grave aún.

Un ejemplo claro de la importancia del sueño es que mientras los bebés duermen, llegan a madurar su sistema nervioso, de allí la importancia de respetarles las muchas horas en que suelen dormir. Se calcula que durante el primer año de vida los bebés duermen un promedio de 14 a 15 horas por día. Después del año de vida disminuirá sus  horas de sueño al día a 11 horas en la noche y entre 1 a 2 horas en el día después de comer. 

A Los dos años seguirá durmiendo 11 horas en la noche y pasará a dormir 1 hora y media en el día, mientras que cuando tenga ya los tres años de edad, dormirá 11 horas en la noche, descansando apenas 1 hora en el día.

Sin embargo, con las exigencias laborales en el mundo moderno, estos promedios se han alterado, con las urgencias de los padres por levantarlos temprano y dejarlos de camino al trabajo, llegando a causar verdaderos estragos en los ciclos de sueño y vigilia de los niños.

La investigadora inglesa de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, Mary Carskadon, considerada una de las mayores expertas de sueño infantil del mundo, afirma que “los escolares están en el colegio por la mañana, mientras sus cerebros siguen descansando en la almohada de sus casas por falta de horas de sueño”.  

Igualmente advierte que estas costumbres adaptadas a las necesidades de los adultos, pero sin clemencia por los niños, son la causa del bajo desempeño de los niños en las escuelas, tanto en lo académico como en lo deportivo y con frecuencia, presentan más problemas emocionales que los niños que si descansan. Dice: “Antes pensábamos que la pérdida de sueño afectaba principalmente al cerebro, hoy es cada vez más evidente que las consecuencias son generalizadas”.

El dormir poco o tener el sueño interrumpido, por la causa que sea, incide negativamente en las capacidades de aprendizaje, concentración y memoria, tornándose el carácter irritable, debilitando a su vez, al sistema inmunológico, lo que coloca al niño en una situación de riesgo de contraer  infecciones.