El colchón en las principales culturas de la historia

Los colchones aparecen desde la culturas milenarias teniendo a lo largo de la historia rellenos completamente diferentes pero siempre teniendo como objetivo lo mismo y no es otra cosa que garantizar el descanso y la comodidad de quien se acostaba en las camas. El colchón en las principales culturas de la historia

A través de la historia, los muebles han sido además de elementos que facilitan la vida a sus propietarios, elementos que muestran una posición en la sociedad, dependiendo del diseño y sofisticación en que se elaboran. El caso de los colchones no es diferente ya que a medida que iban transcurriendo las diferentes civilizaciones por la historia, cada una con sus particularidades y costumbres, los colchones se fueron amoldando a esas condiciones, de las clases sociales sin perder de vista el objetivo principal de este elemento de necesidad familiar como lo son, los colchones. 

Así entonces por ejemplo, en la civilización egipcia, el lugar donde se colocaba el colchón era indicativo de la posición social de quien lo ocupaba, eso quiere decir, que mientras el colchón de los faraones se colocaba a cierta altura, por medio de una armazón de madera, con el propósito de evitar corrientes de aire, las personas del pueblo, del común, dormían en cualquier rincón, con un colchón simple, quizás buscando un escalón donde apoyar la cabeza.

En la cultura griega, lo que prevalecía como factor fundamental a tenerse en cuenta, no era la comodidad, sino la búsqueda de la estética, de la belleza por encima de cualquier otro propósito, por lo que de cierta manera se produjo un retroceso en las condiciones del colchón en sí mismo, ya que pasaron a ser elementos de extrema dureza, pero de gran belleza. Así que los griegos obviaron el colchón y en su reemplazo fabricaron camas o piezas de descanso con madera, piedra o mármol y para facilitar el apoyo de la cabeza, solían colocar telas para que hicieran las veces de almohadas.

Pero son los romanos quienes le devuelven a la figura del colchón su importancia desde el punto de vista de comodidad, sin perder del todo la estética posible en su presentación. Así entonces, mantuvieron los rellenos normales, pero introdujeron notables mejoras al añadirle a los rellenos, paja, posteriormente lana y finas pluma de aves. 

Con ese mismo tipo de relleno hicieron entonces cojines y almohadas. El colchón empezó también a usarse como sitio de reunión, de cualquier índole, por su comodidad para sentarse y permanecer por largo tiempo. Fueron los romanos quienes le otorgaron al colchón tantas posibilidades en su utilización, ya que el colchón servía en principio para varias actividades: para dormir y lograr el descanso reparador a través del sueño, lo usaban para reclinarse y recibir visitas durante el día y literalmente tumbarse en él mientras se disfrutaban las comidas en las que además de comer, se arreglaban múltiples asuntos de más o menos complejidad, dependiendo de la importancia del personaje. 

Fue estando acostados o reclinados en sus colchones, que algunos hombres notables de la historia antigua de la humanidad como Alejandro Magno o Julio César llegaron a tomar sus decisiones más trascendentales que definieron el curso de la historia de sus imperios.

Como dato curioso de la época, se acostumbraba tomar un descanso en una cuna de agua templada antes de pasar a descansar en el colchón.