Cuidando el sueño de los ancianos

En la vejez las personas comienzan a perder la capacidad de dormir de manera reparadora, cosa que en otras etapas de la vida conseguían sin dificultad, pero también que a esto sumado a las decadencias físicas de la vejez suelen ser factores complicado se manejar, por lo que a continuación les damos algunos consejos. Cuidando el sueño de los ancianos

En el proceso de envejecimiento, los adultos mayores presentan además de las afecciones propias de la edad y del desgaste físico y mental que se ha acumulado en el transcurso de la vida, modificaciones en los patrones de sueño, que los lleva en la mayoría de los casos a sufrir dificultades para conciliar el sueño y para conseguir un sueño verdaderamente reparador. Con frecuencia muestran una somnolencia durante el día, mientras en la noche los afecta el insomnio.

Según las investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Alfonso Martín del Campo Laurents, fundador de la Clínica de Trastornos del Sueño del Hospital General de México, en Ciudad de México, “desde  que nacemos hasta que envejecemos hay una evolución en nuestro patrón o arquitectura del sueño, de tal modo que el recién nacido, por ejemplo, duerme más de 95% del tiempo, mientras un anciano lo hace sólo durante 6 horas o menos al día”. 

Afirma que con el fin de comprender más las alteraciones que afectan a las personas de la tercera edad, es fundamental tener presente que el sueño fisiológico del adulto se divide en cinco etapas, de las que las primeras cuatro son de ondas lentas; de estas, a su vez, las dos primeras se relacionan con el sueño ligero y una estabilización, cada cual, mientras que las etapas tres y cuatro se referencian con el sueño profundo en las que normalmente se descansa de verdad y el cuerpo consigue una adecuada relajación y la quinta etapa o sueño paradójico es la que corresponde con el sueño REM o de movimientos oculares rápidos, que demuestran que la persona está soñando.

La estructura del sueño va sufriendo modificaciones a través de la vida y en tanto el individuo va envejeciendo, la cantidad total de tiempo que se consigue en el sueño lento disminuye y como consecuencia se incrementa el tiempo total de sueño ligero. Puede suceder que los ancianos tarden más en llegar al sueño profundo, pero en cambio permanezcan por muy poco tiempo, apenas unos cuantos minutos, antes de que se reinicie el proceso, mientras que en los jóvenes el patrón es exactamente al contrario.

Habitualmente los ancianos se demoran más tiempo en poder dormirse y se despiertan con más facilidad, por lo que pueden despertarse varias veces en la noche y muy temprano en la mañana, lo que hace probable que tengan muchas pequeñas siestas en el día. Estos cambios pueden originar irritabilidad y un aumento en el riesgo de caídas; generalmente las mujeres preservan mejor el patrón del sueño, que los varones de la misma edad.